La
tecnología ha estado desde tiempos remotos, lo que para nosotros ahora es algo “pasado
de moda” o tal vez algo “común del diario vivir”, no lo era hace años o décadas
atrás, cada cosa a nuestro alrededor fue un objeto tecnológico alguna vez, planchas, relojes, hasta un simple cuchillo,
en su momento fue lo más novedoso de la época; pero todas esas cosas quedan en
el olvido al momento de llegar la Vida Digital donde la tecnología está
orientada mayoritariamente ha artefactos como un mejor televisor, un celular
más moderno, una línea de internet más rápida. Donde cada vez se ve más
beneficiada la comodidad de las personas, y la eficiencia. Basta con observar a
nuestro alrededor, videojuegos que se manejan con el movimiento, identificadores
de huella digital para desbloquear un notebook, luces que se encienden con la
voz, cortinas que se abren con apretar un solo botón de un control, televisores
planos, con infinidad de canales y “touch” y mensajes que llegan en par de minutos
a su destinatario, entre miles de otras cosas más; décadas atrás esto era impensable, las cartas
demoraban días, semanas o meses en llegar dependiendo de la distancia, además
de tener que pagar por su envió; ahora con un simple “click” en enviar puedes
asegurarte que la persona tendrá tu mensaje rápidamente y a bajo o nulo costo.
En
el pasado si querías invitar a alguien a una fiesta o que se juntaran para salir
o hacer un trabajo debías planificarlo con tiempo de anticipación o corrías el
riesgo de que tu mensaje no llegará a tiempo para la celebración, junta o
incluso arriesgándote a no poder terminar la tarea y por ende “sacar” una mala
nota.
De
cierta forma todas estas cosas son beneficiosas, pero el gran y rápido salto
que se dio al pasar de objetos tecnológicos sin un gran riesgo potencial como
lo es la plancha ha objetos tecnológicos que poseen un masivo riesgo potencial
como lo es la internet o los mensajes ayudo de cierta forma al poco criterio
que tenemos al ocupar lo digital.
Ahondando
un poco más en lo que son los mensajes y sus peligros, su mayor forma de expresión
son los mensajes por correo, útiles si se mantiene el cuidado adecuado, ya que también
es una forma de estafa en la actualidad, uno de ellos es el “prishing” en que
se permite tener acceso a datos personales del dueño de la computadora y se
envía a otros usuarios, los cuales pueden ingresar a cuentas u otras cosas.
Esto lo realizan a través de mensajes “extraños”, de páginas a las que tal vez
nunca el usuario ingreso, o también de mensajes que “dicen” que viene de un
lugar conocido pero trae un link el cuál al pincharlo te manda a una página
completamente diferente y aunque es difícil de creer con ese simple “click” que
el usuario dio al link permitió que el estafador pudiera acceder a todo.
Otro
forma en que es peligroso este tipo de correos y de cierta forma más infantil
es la forma en que la emplean algunos “amigos”, envían correos los cuales si son
abiertos por el usuario, le permiten a la otra persona el conocimiento sobre la
clave del e-mail y por supuesto libertad
de acceso a todos los mensajes y cuentas asociadas a ello.
También
otro hecho importante es cuando algunos mensajes permiten que otros usuarios
puedan ingresar y guardar contenido pornográfico en el computador del afectado.
Otras
amenazas pero esta vez orientadas a los computadores son los famosos y nunca
olvidados “virus”, hay de tantos tipos y con millones de fines, las personas
por lo general no ven la magnitud del asunto; les basta con instalar un
antivirus y piensan que están libre de todo, pero aun cuando los antivirus
protegen de gran cantidad de virus a diario, en cada momento se crean gran
cantidades de virus, mejorados y que evaden la “seguridad” de nuestros
computadores.
Todo
esto es muy general pues las amenazas vienen de todas partes y en todas las
formas, pero las personas jamás se paran a pensar en estos peligros, ni la
sociedad les enseña la magnitud de cada acción que se realice en esta vida
digital, no hay un ejemplo que podamos seguir, nuestros padres no conocían el
internet y por ende no saben cómo darnos una prevención de ello, y nosotros a
pesar de escuchar de las ciberamezanas, las ignoramos y nos dejamos llevar por
todo lo bueno que encontramos a nuestro alcance.
La
moralidad y lo correcto en la vida digital esta distorsionada, la mercadería
pirata ya es cosa de todos los días, no es un hecho aislado, sino más bien una
realidad; disqueteras y artistas han tenido que tomar medidas para atraer a la
gente a que compre sus discos y que las pérdidas no sean tan grandes.
Aún así
en Chile la gente prefiere descargar contenido pirata en vez de comprar los discos
o programas como es debido, la moralidad se perdió pues para las personas
descargar el contenido de músicas, películas u otros es algo común que las
personas no lo ven como un “robo”. A pesar de que si se analiza bien es un robo
en gran medida.
Un
ejemplo de lugares donde la mercadería pirata no afecta en gran cantidad es en Corea del Sur donde la música es algo
importante en la comunidad, y a pesar de que pueda haber mercadería pirata, los
artistas no se ven preocupados, pues sus seguidores compran sus CD’s como una
forma de apoyo y afecto hacia el artista.
Otro
hecho importante es la importancia que tiene para las personas páginas como “Google”
y “Wikipedia”, la mayoría de los jóvenes recopila sus tareas de estas páginas pero
¿qué pasaría si dejaran de funcionar? Tal vez a largo plazo aprenderían a ocupar otros tipos de páginas o los libros
quizás; un ejemplo de ello fue cuando el FBI cerró “Megaupload” una de las
formas de descarga más utilizadas, muchas personas se desesperaron de cierta
forma por no poder descargar los contenidos que querían, aun así pudieron sobrellevarlo
y seguir adelante; pero lo importante de todo este tema es que lo digital no
dura para siempre. No podemos permitir que nuestra vida gire en torno a lo digital,
sino que tiene que ser una herramienta de ayuda. Una página puede ser cerrada
en cualquier momento, mas un libro o una impresión es poco probable que se
pierda. Debemos buscar cosas que permanezcan para nosotros. Si un día nuestro
computador dejara de funcionar, toda la información contenida en él se perdería,
todos los recuerdos, trabajos y demás. Solo nos quedaría lo que logramos sacar
en un pendrive o talvez imprimir.
Al
ver la realidad mundial, la diferencia no es mucha la preocupación por los “peligros
digitales” es casi nula.
Una
noticia importante que se deslumbró en los últimos días trató sobre los misiles
que se encontrarían alrededor de los lugares donde se harían los juegos olímpicos,
supuestamente para mantener la “seguridad” de los atletas, pero nadie pensó ni
piensa en cómo afectaría esta decisión si algún país o persona maliciosa de alguna
forma pudiera ingresar a través de un virus o algo a las computadoras que
controlan estos misiles; muchas personas serian afectadas y la “seguridad” que
se pensó en algún momento, sería la misma que los dañaría; de alguna forma
sería un arma de doble filo.
Lo
mismo sucede con los datos, tal vez es menos complejo tener los datos de las
personas en algún programa de computador en vez de tenerlos en hojas que ocupan
gran cantidad de espacio. Pero si en algún momento estos programas fallaran o alguien
pudiera ingresar a ellos, el país entero se vería afectado.
Todas
estas amenazas aunque son suposiciones siguen siendo un peligro latente.
La
guerra lo más probable es que no sea con armas o batallando frente a frente,
sino de forma digital, en forma de ciberguerra.
Los países
enemigos no se darían la molestia de atacar de forma normal si pueden hacerlo
desde sus asientos y con un par de movimientos mandado tal vez un “malware”, y
sin que nadie logre saber quién fue el verdadero provocador de todo el caos.
El
gobierno debe comenzar a tomar atención de estos peligros, y en general todos
los países, pues basta con que uno sea afectado para que se convierta en una
reacción “domino” hacia los otros países; sin importar si hay países más “digitalizados”
que otros.
Se
debe vislumbrar que las maquinas, programas y elementos digitales aunque
parezcan perfectos, no lo son en un 100%, están prediseñadas de una cierta
forma y no son capaces de razonar como nosotros. Así que si se encontraran en
una situación “especial” no cambiaría su modo, sino que seguían con su objetivo.
Un
ejemplo, aunque de cierta forma ficticia es la película “Terminator”, en ella
se puede ver que las máquinas, en este caso robots siguen sus funciones sin
razonar, y si se ven afectadas por algún malware siguen con las órdenes de su
nuevo dueño sin dudar.
Solo
cabe esperar que ninguna tragedia potencial anteriormente mencionada suceda y
que el mundo en general sepa prevenir y evitar toda ciberamenaza.
Bibliografía: Vida Digital: la tecnología en el centro de lo cotidiano. Eduardo Villanueva Mansilla

No hay comentarios:
Publicar un comentario